El plan del consejo de Twitter para defenderse de la oferta de Musk

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El consejo de administración de Twitter dejó claro que daría pelea frente a la oferta de Elon Musk para quedarse con la red social y ayer presentó su principal arma para sacudirse el órdago del hombre más rico del mundo: lo que en EE.UU. se llama una ‘píldora venenosa’.

En esencia, esta ‘píldora venenosa’ es un plan corporativo por el que, de manera temporal, se permite a ciertos accionistas de la compañía comprar acciones adicionales en el que caso de que un comprador busque adquirir una participación de más del 15% de la compañía. El resultado es que el paquete accionarial que busca quedarse el comprador hostil se diluye, lo que dificulta la toma de control de la compañía.

El consejo aprobó por unanimidad el plan ayer, un día después de que Musk presentara ante los reguladores una oferta para el 100% de Twitter, en la que pagaría 54,20 dólares por acción, lo que supondría una operación de más de 41.000 millones de dólares.

El plan estaré vigente un año, hasta el 14 de abril de 2023.

El órgano rector de la red social aseguró en un comunicado que el plan «reducirá las posibilidades de que una entidad, persona o grupo consiga el control de Twitter a través de una acumulación de acciones en el mercado abierto sin pagar a todos los accionistas un ‘premium’ apropiado o sin proporcionar al consejo el tiempo suficiente para tomar una decisión informado o llevar a cabo acciones en el mejor interés de los accionistas».

La aprobación de la ‘píldora venenosa’ es el último episodio de la saga entre Musk y Twitter. El visionario impulsor de Tesla y fundador de SpaceX empezó el asedio el mes pasado, cuando planteó en su cuenta de la red social la necesidad de crear una nueva plataforma. El lunes de la semana pasada, se desveló que había comprado el 9,2% de la compañía, lo que le convertía en su mayor accionista. Al día siguiente, Twitter le ofreció un asiento en su consejo de administración. Poco después, Musk lo rechazó e intensificó sus críticas contra el funcionamiento de la compañía. Por fin, presentó su órdago para quedarse con la red social y convertirla en una bandera de la libertad de expresión.

Aunque el consejo dijo que evaluaría la oferta «no solicitada y no vinculante», según sus palabras, de Musk, era presumible que se opondría como gato panza arriba. Para algunos, la oferta de Musk no es generosa: el ‘premium’ que ofrece está casi diez dólares por encima de la acción, después de que cayera un 1,68% en la última sesión, hasta los 45,08 dólares, pero hace un año estaba en el entorno de los 70 dólares.

Musk advirtió el jueves en una carta al consejo de que sería su «única y última oferta». Después, reconoció que no estaba seguro de si la compra saldría adelante. Pero aseguró que tenía un “plan B”.

También dijo que sería «completamente indefendible» que su oferta no fuera considerada en una votación de accionistas, en lugar del consejo. Organizó una votación en Twitter, sobre si su oferta «debe depender de los accionistas, no del consejo». Al cierre de esta edición, habían votado casi 2,8 millones de personas, el 83,5% a favor.

Está por ver qué camino toman los grandes accionistas de la red social. Quienes consideren que la oferta de Musk es beneficiosa podrían demandar al consejo por no actuar en su interés. Pero alguno de ellos ha dejado claro que está en contra del multimillonario. Es el caso del príncipe saudí Alwaleed bin Tatal, dueño de la Kingdom Holding Company, que controla algo más del 5% de Twitter. Defendió que la oferta de Musk no llega al «valor intrínseco» de la red social. «¿Qué opina Kingdom de la libertad de expresión periodística?», le espetó Musk como respuesta. El multimillonario defendió que busca comprar Twitter porque la existencia de una plataforma con libertad de expresión “es extremadamente importante para el futuro de la civilización”.

«El Plan de Derechos reducirá la probabilidad de que cualquier entidad, persona o grupo obtenga el control de Twitter a través de la acumulación de mercado abierto sin pagar a todos los accionistas una prima de control adecuada», ha anunciado la red social en un comunicado.

La intención del magnate es hacerse con el 100% de la compañía y retirarla de cotización. En concreto, en la documentación remitida a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (conocida en inglés como SEC o Securities and Exchange Commission) Musk ha asegurado que invirtió en Twitter por «cree en su potencial para ser la plataforma de la libertad de expresión alrededor de todo el mundo». El magnate ha asegurado a la CNMV estadounidense que cree que «la libertad de expresión es un imperativo social para el funcionamiento de la democracia».

Sin embargo, en un comunicado, incidió en que la compañía no sirve a este fin tal y como está concebida en la actualidad y ha apuntado que «Twitter necesita ser transformada en una empresa privada». En cualquier caso, ha añadido que se trata de «su mejor y última oferta» y que, en caso de ser rechazada, se plantearía su posición como accionista.